¿ Cómo te cambia el ser madre ?

Cuando os convertimos en madre no solamente cambian vuestros hábitos y vuestro estilo de vida, también cambia totalmente vuestra mentalidad y vuestras prioridades, puesto que a partir de que escuchamos el primer llanto de vuestro bebé luego del parto, vuestro mundo empieza a cambiar completamente y comienza a girar en torno a él, convirtiéndose en lo más importante de vuestra vida, en lo que os motiva a salir adelante y a esforzarnos cada día más. Vuestro pequeño se convierte en la razón por la que os levantamos temprano por la mañana y por la que queremos llegar a vuestras casas, para estar con él.

Cambios en la maternidad

Vuestro bebé se vuelve uno de los principales impulsos en vuestras vidas, puesto que a pesar del dolor a causa de las contracciones, en ese momento lo único que os interesa es el bienestar de vuestro pequeño y esa gran ansiedad que logra llenarnos, por saber cómo será su carita si estará bien. En esos momentos no hay dolor que pueda con vuestra energía y felicidad por ver a vuestro pequeño. Cuando estáis a punto de tener a vuestro pequeño no sentirás ningún tipo de miedo puesto que el bebé os convertirá en esa fortaleza que necesitabas en vuestra vida.

El cerebro

Es realmente impresionante que vuestro cerebro disminuye su tamaño durante el embarazo y luego recupera su tamaño en los seis meses siguientes a vuestro parto, pero esto os ayudara a tener más concentración y ser más inteligentes; esta rara disminución también causará que se reestructure vuestro encéfalo, aumentar las conexiones de las neuronas y la memoria emocional.

Lo cual a su vez causará que vosotras tengamos cierta secreción de hormonas que aumentarán vuestro instinto protector y vuestra eficiencia.

Ser madre es algo que os cambiará vuestra vida en todos los sentidos, os hará más valientes, más fuertes, más eficaces y resistentes, cuando tenéis un hijo vuestra visión de la vida cambia completamente, porque dejáis de enfocarte en ti y empezáis a pensar en él y pensar en vuestro futuro juntos.

Siempre estáis pendientes

Cuando tenéis a vuestro bebé tiendes a ponerte mucho más alerta a los posibles peligros, por ejemplo, te despertáis ante el más ligero movimiento de vuestro pequeño, te volvéis capaz de reconocer su llanto estando lejos de él y sin verlo, te volvéis capaz de saber si se está enfermando con un mínimo roce.

Cuando te convertís en madre adquieres una especie de súper poder o un sexto sentido a causa del vínculo que habéis creado con vuestro pequeño, lo que causa un efecto cerebral con y se crea desde la primera vez que tacas la piel de vuestro pequeño y él comienza a tocar la vuestra.

Eres más organizada y hábil

Cuando tenéis un hijo te comenzáis a volver mucho más organizada y responsable, además eres capaz de hacer diferentes tareas a la vez. Cuando os convertimos en madres os volvemos realmente más funcionales, puesto que somos capaces de trabajar 8 o 10 horas al día, luego hacer las compras para la casa, después cuidar y ordenar la casa, bañar a vuestro hijo, ayudarlo con sus tareas, darle de cenar y finalmente acostarle a dormir. Cuando os volvemos madres es como si vuestra energía aumentara más del doble y vuestros días se volvieran mucho más largos, pero cuando llega el final del día y podéis recostarte junto a vuestro pequeño un rato a verlo dormir, te olvidáis de todas vuestras preocupaciones y os llenáis de felicidad al saber que lo tienes a vuestro lado.

Te vuelves valiente

Al tener a vuestro bebé, en vuestro cerebro se produce prolactina que os vuelve mucho más valiente como madres, puesto que cuando tenemos a vuestro pequeño somos capaces de defenderlo a toda costa y contra quién sea. Como también somos capaces de arriesgarnos por el alimento de vuestros pequeños. Y este aumento en vuestra valentía se debe a que disminuye vuestra amígdala, la cual es responsable de las reacciones huida-lucha, las cuales disminuyen vuestra respuesta ante el peligro. Si os ponemos a pensar un poco, antes de ser madres tendemos a sentir ansiedad, miedo y taquicardia ante diferentes situaciones, pero luego de tener a vuestros pequeños os volvemos valientes ante el mundo y ante la vida para proteger a vuestros hijos.

Eres más sociable

Resulta que cuando te convertís en madre te volvéis mucho más sociable, puesto que en ocasiones tiendes a hacer algunas llamadas en busca de ayuda para cuidar bien a vuestro bebé, lo cual a su vez os vuelve mucho más sociable.

Generalmente cuando lleváis a vuestro bebé a jugar al parque tiendes a comunicarte con otras madres y compartir experiencias con ellas, lo cual os ayudará a prepararte mejor, a tener conocimientos sobre las experiencias de las otras madres y a mejorar como madre, como también a reaccionar mejor ante posibles situaciones que os puedan presentar con vuestro pequeño.

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